Eterno retorno

“Peso formidable. ¿Qué ocurriría si día y noche te persiguiese un demonio en la más solitaria de las soledades, diciéndote: “Esta vida, tal como al presente la vives, tal como la has vivido, tendrás que vivirla otra vez y otras innumerables veces, y en ella nada habrá de nuevo; al contrario, cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y cada suspiro, lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño de tu vida, se reproducirán para ti, por el mismo orden y en la misma sucesión; también aquella araña y aquel rayo de luna, también, también este instante, también yo. ¡El eterno reloj de arena de la existencia será vuelto de nuevo, y tú con él, polvo del polvo!”. relojarena¿No te arrojarías al suelo rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así te hablase? ¿O habrás vivido el instante prodigioso en que podrías contestarle: “¡Eres un dios! ¡Jamás oí lenguaje más divino!”?. Si este pensamiento arraigase en ti, tal como eres, tal vez te transformaría, pero acaso te aniquilara: la pregunta “¿quieres que esto se repita una e innumerables veces?” ¡Pesaría con formidable peso sobre tus actos, en todo y por todo! ¡Cuánto necesitarías para amar entonces la vida y amarte a ti mismo para no desear otra cosa que esta suprema y eterna confirmación!”

Friedrich Willhem Nietzsche (1844-1900), La Gaya ciencia.

El diálogo de la segunda sesión partió de la lectura de este texto y otro de Pierre Hadot.

Ya está disponible el interesante resumen de la sesión y la bibliografía.

Azucena Crespo Díaz

Palabras

Luces del norte

Éstas son las palabras
que no sobreviven al mundo. Y hablarlas
es desaparecer

en el mundo. Inalcanzable
luz
que preside la tierra, alimentandopatrones-otoño-frameed
el breve milagro

del ojo abierto…

y el día que habrá de extenderse
como un fuego de hojas
por entre el primer viento frío
de octubre

consumiendo al mundo

en la sencilla habla
del deseo.
Paul Auster (nacido en 1947)

“El deseo es una pregunta cuya respuesta no existe”.
Luis Cernuda (1902-1963)

Éstos son los dos textos con los que comenzamos nuestro diálogo sobre las palabras.

Aquí tenéis el resumen de la sesión.

Y para ahondar un poco más en el mundo de las palabras consultad la bibliografía.

Azucena Crespo Díaz

La muerte

¿Es la muerte un mal? Platón, en los orígenes de la cultura occidental, concibe la muerte como un bien, en el sentido en que nos libera de la prisión del cuerpo y sus ataduras. Filosofar es aprender a morir, como ejercitación previa que atiende únicamente a los aspectos racionales y no sensibles.
La tradición católica medieval, especialmente con Santo Tomás de Aquino, entiende que tras la muerte halla la persona justa el supremo bien: la visión beatífica de Dios. Durante la Semana Santa asistimos a la celebración de la resurrección, ¿podemos acaso celebrar la muerte?evelyn-de-morgan-angelo-de-la-muerte
¿Por qué nos da miedo la muerte?, ¿por qué temer lo desconocido? Epicuro nos invita con sus reflexiones a no temer a la muerte.
Nuestra concepción de la muerte ¿varía según el contexto geográfico o histórico que consideremos?
¿Qué nos arrebata la muerte?
¿Es injusto morirse?
¿Podemos acaso aceptar la propia muerte?, parece que mientras estamos vivos nos sentimos eternos.
¿Por qué nos cuesta tanto soltar, dejar marchar -a los demás o la propia vida-? ¿Es ese apego un acto de amor verdaderamente?
La concepción que tenemos de la muerte ¿determina en algo o condiciona nuestro modo de vivir?
¿Hay más de una muerte?
¿Conviene aprender a morir? ¿Es esto posible, enseñable? Para algunos filósofos la idea de prepararse para la muerte no tiene sentido, lo que habría es que aprender a vivir.

 El resumen de la sesión nos ayuda a reflexionar sobre estas cuestiones.

Y para aprender un poco más tenemos la bibliografía.

Azucena Crespo Díaz

La cuestión por la filosofía

UniversumPocas son las disciplinas en las que la aclaración de su corpus o campo de estudio resulta tan problemática como en la filosofía. Se trata de algo que, sin llegar a ser ciencia permite aclarar algunas cuestiones sobre el fundamento científico, que se sumerge sin remilgos en el campo de los valores éticos y morales, que se mezcla con cuestiones políticas y sociales o que, por supuesto, invita a la reflexión sobre el propio ser humano. Es decir, la polivalencia de la filosofía queda de manifiesto en las innumerables precisiones que ha tenido a lo largo de su ya prolongada tradición. Continuar leyendo