Desenlaces Tercera sesión

Los excesos dialécticos

Ya decía Sócrates, por boca de Platón, que es mediante el diálogo como se pueden resolver las dudas filosóficas y las aporías que se presentan. Frente al necesario escrito que marca nociones de manera definitiva, la conversación resulta dinámica y es capaz de adaptarse a las circunstancias para perseguir la resolución que en la reflexión individual, en ocasiones, se escapa por no contar con un contrapunto capaz de iluminar vías diversas que pueden quedar inadvertidas. Por lo tanto el trabajo dialógico resulta del todo necesario para la actividad filosófico.

Esto precisamente es lo que sucedió en la última sesión del taller de pensamiento filosófico. A partir del planteamiento original situado en la cuestión por la ciencia, se desarrolló un intenso diálogo que nos condujo a una manera viva de filosofar en la que todos los asistentes tuvimos la posibilidad de intervenir enriqueciendo el debate con nuestros puntos de vista particulares mientras se respetaba la opinión ajena y se disfrutaba del contraste de los distintos puntos de vista.
El arranque se encontró en la aclaración de ciertos aspectos que permitieron ir marcando una hoja de ruta de tono epistemológico. Así, en el momento inicial se hizo necesario dilucidar la discrepancia entre la ciencia empírica, basada en la experimentación y la observación, y la ciencia formal o exacta que, haciendo uso del lenguaje matemático, sirve de apoyo para la primera especialidad. Por lo tanto, una vez clarificado este asunto, pudimos abordar una cuestión que resultaba más acuciante: la que hacía referencia a los excesos del lenguaje en correspondencia al ámbito científico. De manera manifiesta, se evidenció que la ciencia, desde su explosión en la modernidad y posterior ensalzamiento ilustrado, goza de un estatus que hace que sea instrumentalizada para establecer un uso dogmático de la misma que la convierte en una especie de ente sin contenido específico pero que permite deslumbrar a la gente corriente. En consecuencia, la delimitación de lo que debe ser aceptado como ciencia (disciplina accesible a un mínimo porcentaje de la población) resulta un requisito indispensable para dejar de lado la confusión que provoca este concepto. Se hace forzoso el desarrollo de una metodología científica que ofrezca una simplificación o esquematización de la realidad que brinde una lectura adecuada para el ser humano y sus necesidades.

En otras palabras, solo los trabajos fundamentados en la experimentación, que se apoyan en la matematización de los fenómenos estudiados y que producen respuestas certeras (aunque efímeras) pueden ser considerados como científicos. Consecuentemente, se hace imprescindible la elaboración de un modelo experimental que sirva de soporte a la producción científica y que aleje de sus fueros todas las aproximaciones que no hacen más que socavar los cimientos de una disciplina que ofrece un rédito pragmático evidente y cuya presencia es imprescindible en la sociedad contemporánea.

Pero la ciencia ofrece más facetas que fueron abordadas durante el coloquio. No hay otro medio de transmisión para la ciencia que el lenguaje y, en esta dirección, la lengua es emoción y sentimiento. Se hace compleja la concepción de un lenguaje natural que, al fin y al cabo, es el medio de trasferencia de los resultados científicos a la comunidad en la que se desarrollan los trabajos de investigación. Consiguientemente, la ciencia se convierte en ancila de la disposición emocional del momento en el que se desarrolla pues es la que dirige las ambiciones sociales que son transferidas a los investigadores que se aplican en el desenlace de aquellas disputas que marcan cada época. Así, como rasgo antropológico determinante, la curiosidad por el entorno siempre sigue un vector que va alterándose dependiendo de la sentimentalidad que baña cada momento histórico particular.

Por último, la dialéctica nos llevó hasta la estética como medio para abrir nuevas realidades y como forma de conocimiento que, si bien carece de una determinada metodología o, más bien, es libre y se puede alterar, rompe las fronteras de la realidad concebida a nivel social y puede abrir nuevas vías de investigación que con posterioridad pueden ser abordadas por la ciencia. Se trata, por lo tanto, de un requerimiento fundamental pues, en caso contrario, toda exploración quedaría constreñida a un estrecho universo del que no podría escapar.

En definitiva, las conclusiones de la conversación condujeron hasta la confirmación de que la ciencia, como elemento inserto en el hombre, ambiciona la aclaración de la realidad o el todo y que este horizonte se va acercando como un espejismo mediante la atomización de los múltiples saberes que se han ido desglosando a partir del tronco original de la filosofía. Y, como buen espejismo, resulta una quimera imposible de alcanzar.

Un comentario en “Desenlaces Tercera sesión

  1. […] Durante el tercer encuentro filosófico pudimos disfrutar de un ameno diálogo en torno al tema del conocimiento científico y la realidad, asunto que dividió en opiniones a los participantes y que nos permitió expresar puntos de vista muy diferentes con una actitud tolerante y constructiva. El coordinador ha resumido con sus palabras lo que se debatió, podéis leerlo aquí. […]

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