Tiempo de cuidados

People,Holding,Hands,Together,On,Blurred,Background,,Closeup.,Help,AndLa última sesión del Taller de Pensamiento Filosófico leemos un texto con fragmentos del libro «Tiempo de cuidados» de Victoria Camps. En esta sesión no formulamos preguntas, el diálogo va fluyendo con las aportaciones de los participantes sobre aquello que les ha llamado la atención. Todos coincidimos en la importancia del cuidado y en cómo la sociedad actual, cada vez más individualista, no facilita la conciliación necesaria para que podamos cuidar y ser cuidados. El avance de las nuevas tecnologías parece que ha perjudicado el tema de los cuidados, en algunos aspectos científicos es positivo, pero a nivel humano lo que ha conseguido es distanciarnos, tenemos más conexión pero menos comunicación. Vemos que en países como Japón la soledad, fruto del aislamiento y una concepción de la vida como trabajo, ha llevado a la población a buscar el «cuidado» o la compañía en robots. Esto, que podría parecernos ciencia ficción, es una realidad. En lugar fomentar estructuras que apoyen una sociedad justa y una división del trabajo equitativa, se invierte en robots que suplantan a personas, evidentemente no en todo, pero se llega a pretender que en un futuro no lejano tengan «emociones»…

Relacionado con el tema de la tecnología y el intento de alargar la vida humana a toda costa, Azucena nos habla de la corriente filosófica del Transhumanismo, que ya ha salido mencionada en otras sesiones y que esperamos poder conocer y debatir más ampliamente próximamente.

Resaltamos la importancia de educar en el cuidado, de enseñar desde pequeños que el cuidado es una obligación más, igual que es un derecho. Parece que cada vez cuesta más responsabilizarse, no sólo porque es complicado en muchos aspectos poder hacerlo, si no porque muchos no quieren, hay muchísima gente con poca empatía, y esto se puede fomentar desde la infancia (pero parece que con las nuevas generaciones se hace lo contrario).

El cuidado no es sólo necesario en la infancia o la vejez, tendemos a identificar los cuidados con los periodos de la vida en que somos más dependientes o requerimos una atención especial, pero a lo largo de toda la vida es importante sentirse cuidado, desde un saludo, una conversación…

Impersonalizar las relaciones es algo que hacen los totalitarismos, es un mecanismo opresivo.

Victoria Camps señala que los cuidados son un derecho y también un deber, pero se necesitan mecanismos por parte de las instituciones que permitan -entre otras cosas- el tiempo para ejercerlo. El cuidado es tiempo, eso es lo que tenemos que exigir, tiempo y tiempo pagado.

Una participante apunta el curioso dato de que justo cuando la mujer ha decidido plantarse y dejar de cuidar o exigir una compensación, entonces parece que es cuando «necesitamos» robots y otros mecanismos que en realidad no sustituyen esa labor pero en los que se invierte un dinero y unas estructuras que podrían dedicarse a mejorar las condiciones sociales humanas para facilitar el cuidado pero parece que en lugar de eso se apuesta por la ciencia y la tecnología como solución.

Comentamos que la sociedad actual contribuye a que las necesidades emocionales no atendidas se cronifiquen y a la larga lo que ocurre es que se transforman en enfermedades mentales.

Al ser la última sesión del curso también dedicamos un rato a una pequeña evaluación, aquellas cosas que nos han gustado más, menos, propuestas de mejora, sugerencias… Nos despedimos con ganas de continuar.

Algunos artículos interesantes relacionados con el cuidado desde un punto de vista filosófico:

Joan Carles Mèlich

Josep Maria Esquirol

¿Es el cuidado algo revolucionario?

Lecturas Sumergidas

Cuidadosofía

La ética del cuidado

Bibliografía:

  • Los cuidados : saberes y experiencias para cuidar los barrios que habitamos. V.V.A.A. Libros en acción.
  • El Manifiesto de los cuidados. Sáez, Javier. Bellaterra ed.
  • La revolución de los cuidados. Llopis, María. Txalaparta ed.
  • Tiempo de cuidados. Camps, Victoria. Arpa ed.
  • Filosofía del cuidado. Groys, Boris. Caja Negra ed.

 

Filosofía y Arte. Lectura filosófica de «El jardín de las delicias» de El Bosco

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La décima sesión del Taller de Pensamiento Filosófico cambiamos el texto por la imagen de un cuadro. Se trata del tríptico «El jardín de las delicias» del pintor neerlandés Jheronimus Bosch.

Visualizamos distintos detalles tanto del tríptico por fuera como de los paneles del interior, intentando describir lo que vemos, y comparando las distintas interpretaciones que se han dado.

Azucena nos hace ver la diferencia entre dos posibles lecturas: la lectura tradicional, de izquierda a derecha, en la que se trata de una visión más religiosa, propia de la época, que sancionaba el cuerpo y el placer en línea con la herencia platónica recogida en el cristianismo, y de derecha a izquierda, que partiría de ese presente que representa los vicios y conflictos para ir hacia una reconciliación con la corporalidad en una visión más clásica cercana a otras tradiciones del pensamiento griego. La culminación de esta lectura inversa sería la bendición divina de los contrayentes ya reconciliados con la sensualidad, la corporalidad, la animalidad y los aspectos naturales de nuestra condición humana. (El cuadro fue un regalo de bodas a un gobernante).

Se nos queda un poco corta la sesión para el debate ya que la visualización de los distintos elementos del cuadro nos lleva casi todo el tiempo de la sesión. Antes de finalizar, Azucena nos lanza unas preguntas:

¿Qué otro título le pondríamos al cuadro?

¿A qué huele este cuadro, a qué sabe?

Algunos artículos interesantes:

Bibliografía:

El Bosco y la tradición pictórica de lo fantástico / colaboraciones de Isidro G. Bango Torviso … , Valeriano Bozal, Francisco Calvo Serraller … , José Manuel Cruz Valdovinos … , Ignacio Gómez de Liaño … , Fernando Marías, Manuela B. Mena Marqués … [et al.; coordinación Fundación Amigos del Museo del Prado]. — Barcelona : Galaxia Gutenberg : Círculo de Lectores, [2006]

Bosco / presentación de Juan Antonio Rámirez ; [con la colaboración de Juan Carlos Laviana, Rafael Sierra]. — [Madrid] : Unidad Editorial, [2005]

El jardín de las delicias : una novela sobre la vida y la obra de Hieronymus Bosch / John Vermeulen ; traducción de Marta Arguilé Bernal. — Barcelona : Roca, 2007

El Bosco: El jardín de las delicias / Hans Belting, Abada, 2009

Otras entradas del blog de sesiones anteriores relacionadas con la Filosofía y el Arte:

Pensar con arte

Criterios en el arte

¿Qué vemos? Ampliando la perspectiva…

Teoría crítica y Escuela de Frankfurt

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La novena sesión del Taller de Pensamiento Filosófico leemos un texto de Max Horkheimer.

En los años 20 del siglo XX, Max Horkheimer y Theodor Adorno, entre otros pensadores, formaron la que después se denominó Escuela de Frankfurt, asociada al Instituto de Investigación Social. Debido a la persecución por ser Judíos en el marco de la Segunda Guerra Mundial, tuvieron que huir a EEUU donde continuaron con su actividad. Finalizada la guerra algunos volvieron a Alemania. En la segunda etapa del Instituto destacó Jürgen Habermas.

Criticaban las condiciones sociales, la ciencia, la política. Su teoría pone en duda, critica aquello que no funcionaba, intentan demostrar cómo está todo totalmente condicionado por numerosos aspectos. La finalidad de la investigación científica, por ejemplo, ya viene determinada por unos fines concretos que a su vez están determinados por la política, la economía etc Hay un condicionamiento en todo, social, económico… Incluso el individuo ya no sabe por qué piensa lo que piensa.

¿Por qué elegimos o por qué hacemos lo que hacemos?

Azucena nos habla de dos tipos de razón: La razón de los fines y la razón instrumental.

La razón de los fines sería la que se preguntaría ¿Qué sería una buena vida?, se preguntaría por los fines, mientras que la razón instrumental sólo se fijaría en los medios porque el fin ya viene determinado por otros. La razón instrumental ha copado todo, ya no hay una reflexión.

Las principales críticas a la teoría crítica es que hacen falta propuestas, no sólo poner el foco en lo que está mal sino dar alternativas.

Hay todo un sistema cultural que hace que no percibamos muchas cosas, por ejemplo, lo que ocurre para que tengamos un móvil…

Hemos evolucionado demasiado rápido, en tres generaciones el cambio ha sido inmenso y ahora esto no se sostiene. La globalización que aparentemente era algo positivo luego ha hecho tambalearse todo.

Sócrates no cerraba los fines, dialogaba acerca de todo pero sin cerrarlo; para reflexionar sobre los fines hay que dialogar, llegar a consensos, sobre esto habla Jürgen Habermas en su teoría de la acción comunicativa.

Otros artículos interesantes por si queréis profundizar en esta Escuela:

La teoría crítica de la Escuela de Frankfurt y la crisis de la idea de razón en la modernidad

Razón instrumental, dominación de la naturaleza y modernidad: la Teoría Crítica de Max Horkheimer y Theodor Adorno

Diferentes posturas

El bien y el mal, de Victor Orsel

El bien y el mal, de Victor Orsel

La octava sesión del Taller de Pensamiento Filosófico Azucena nos trae una propuesta de temas formulados en preguntas en las que podemos observar posturas diferentes u opuestas:

  • ¿Los números se descubren o se inventan?
  • ¿El lenguaje es un espejo o es una lámpara?
  • ¿El juego es cosa de niños o nadie nunca es demasiado viejo para jugar?
  • ¿Somos básicamente buenos o básicamente malos?

Decidimos empezar por la última pregunta: «¿Somos básicamente buenos o malos?»

La primera intervención es de una participante que opina que somos básicamente buenos de nacimiento pero que luego nos va condicionando el medio, la educación, lo que vivimos, el entorno, y entonces ya eso puede cambiar. Pone como ejemplo los niños, que son buenísimos e incapaces de hacer daño. Esta afirmación da pie al debate, y que otros participantes consideran que precisamente los niños pueden ser muy crueles y egoístas, al estar aún sin educar o condicionar son más instintivos y ese instinto entre otras cosas puede incluir la maldad. Algunas personas comentan que el instinto es algo que estaría a parte de los conceptos de bueno y malo, que deberíamos intentar definir esos conceptos.

Portarse bien o mal iría más con ajustarse a las normas o no.

Ser bueno sería poner por encima de uno al otro, saltarse esa tendencia quizás natural de hacer por uno primero y hacer primero por el otro. Para hablar de bondad necesitamos un otro, tiene que haberlo. Pero en general hay que hacer un esfuerzo por reprimir nuestra parte egoísta, innata, superarla pensando en el otro.

A los niños tenemos que enseñarles a compartir, a pensar en el otro, y normalmente lo hacemos con un refuerzo positivo.

Ser malo quizá vendría a ser hacer el mal con conciencia, intencionadamente, conociendo las consecuencias. La capacidad o poder de decisión sería el que genera que sea bondad / maldad. Continuar leyendo

El destino, las normas…

omnibusLa séptima sesión del Taller de Pensamiento Filosófico vemos un cortometraje como actividad inicial para generar el diálogo. Se trata del premiado «Omnibus» de Sam Karmann, Óscar al Mejor Cortometraje en 1993. Tras el visionado, pasamos a la formulación de preguntas por parte de los participantes.

  • ¿Se puede burlar el destino?
  • ¿Podemos traspasar nuestros problemas a los demás para que nos los solucionen?
  • ¿Existe el destino?
  • ¿La presión del grupo puede llevar a tomar una decisión incorrecta?
  • ¿Hasta que punto hay que cumplir las normas?
  • ¿Se puede entender el tren como una metáfora de la vida?
  • ¿Qué tiene de real el discurso del hombre?
  • ¿Nos cuesta responsabilizarnos de nuestros errores?
  • ¿Se puede hablar de responsabilidad y destino?
  • ¿Ante estos conflictos, hay que intervenir o ser espectador?
  • ¿Las normas están para cumplirlas o para cuestionarlas?
  • ¿La ley es igual para todos?
  • ¿Qué espacio tenemos para ser compasivos?

Intentamos definir qué es el destino: 

-Suma de todas las voluntades individuales

-Consecuencias de actos, de una cadena de actos, pero no sería algo místico

¿Podemos decir que el destino libera de la responsabilidad?

A raíz de esto que comentamos os dejo un artículo que habla precisamente de la noción de destino y cómo creer en él a pies juntillas nos puede hacer perder de vista la responsabilidad:

«Si no existe el destino, no existe la responsabilidad»

El estoicismo ya elaboró en sus inicios una teoría sobre el destino.

En nuestra sesión dialogamos más sobre el tema de cómo nos afectan las normas, hasta qué punto pueden o deben incumplirse o adaptarse a las circunstancias, las normas que son universales frente a las necesidades más individuales, hablamos de la idea de individuo y comunidad, de que las normas nos sirven para generar convivencia, etc

Habría dos maneras de ver la norma, la del revisor inicialmente sería rígida, la del maquinista que busca una manera de poder ayudar sin saltarse la norma, sería flexible.

Azucena nombra la autonomía (norma que uno entiende racionalmente e interioriza) y la heteronomía (norma externa que uno asume y cumple pero por miedo a un castigo). Estos conceptos se encuentran en Kant.

Aristóteles hablaba de que la justicia para ser justa no puede medir a todos por igual, hay que ajustar la norma a cada caso.

Y con esto terminamos, es una sesión bastante dinámica en la que además de analizar la situación que se da en el vídeo salen otros temas de los que habitualmente nos preocupan.

La prudencia

Girolamo Macchietti

Girolamo Macchietti

La sexta sesión del Taller de Pensamiento Filosófico leemos varios fragmentos de textos de distintos autores que tratan el tema de la prudencia. Antes de comenzar con el diálogo, Azucena nos propone hacer algo nuevo, se trata de que algunos participantes observen durante la sesión determinados aspectos para desarrollar habilidades de pensamiento como pueden ser resumir, relacionar causas y efectos, definir, dar ejemplos y contra ejemplos, buscar alternativas etc Es lo que se llama metacognición. Reparte algunas de estas «tareas» entre los participantes y al final de la sesión comentamos qué han observado en el transcurso del diálogo de lo que se les había asignado.

Dentro de esas habilidades metacognitivas, la de resumir la llevará a cabo Daniel, aquí tenéis su estupendo resumen.

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española se define la prudencia así:

«prudencia
Del lat. prudentia.

1. f. Templanza, cautela, moderación.

2. f. Sensatez, buen juicio.

3. f. Rel. En el cristianismo, una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello.»

Aristóteles, como menciona Aubenque en el primer texto, la definirá como: «aquella disposición que le permite al hombre discurrir bien respecto de lo que es bueno y conveniente para él mismo.»

Durante la sesión hablamos mucho de la virtud y, aunque el tema de hoy es la prudencia, también nos acaba saliendo al paso, como casi siempre, la felicidad. Con el fragmento de San Agustín se añade el amor, y con el de Spinoza la moral.

Os dejo varios artículos donde se profundiza más en estos temas:

El amor y la virtud como claves antropológicas para el logro de la felicidad en San Agustín.

Reflexiones acerca de la prudencia en Kant

La Prudencia Política en Tomás de Aquino

Finalidad, Deseo y Virtud: Spinoza y Nietzsche

Y para terminar, podéis leer en este enlace de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes la obra «El arte de la prudencia» de Baltasar Gracián.

La libertad

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La quinta sesión del Taller de Pensamiento Filosófico leemos unos textos de Epicteto y John Locke.

En esta ocasión en lugar de que los participantes formulen las preguntas, las trae Azucena.

¿Somos dueños de nosotros mismos? ¿Qué cosas están bajo nuestro control y cuáles no?

Para ser libre hay que controlar las pasiones, según los clásicos, aunque luego con el romanticismo se divinizaron las pasiones y se empezó a asociar la libertad a eso.

¿Qué parte de nosotros domina las pasiones?

La razón…

Algunos participantes opinan que es más fácil gestionar y dirigir el pensamiento pero a la hora de hacer es más difícil ese control. Sin embargo otros creen lo contrario, que el pensamiento es más libre  y que bajo nuestro control están las acciones pero no los pensamientos.

Las emociones pueden llegar a bloquear la razón.

La salud mental es imprescindible para que podamos hablar de esa libertad en el pensamiento.

En neurociencia se ha demostrado la importancia que tiene el sistema límbico, una parte del cerebro que rige las emociones. Los impulsos van antes que las respuestas.

¿Escapa lo externo -sea físico, material o fruto de las acciones de otra persona- a nuestro control?

¿Puede ayudar la tecnología a que estén bajo nuestro control cosas que antes no lo estaban?

Lo que pueden parecer elecciones libres siempre vienen determinadas por experiencias nuestras previas. Cada momento de nuestra historia determina nuestro comportamiento posterior.

Lo que está en nuestro control es la capacidad de reacción ante algo, de tomar una decisión.

Problemas éticos, modificación genética, operaciones estéticas… Reflexionamos sobre estos temas que aparentemente pueden darnos una sensación de control. Azucena nos habla del transhumanismo, que entiende la vejez y la muerte como una enfermedad «curable», el cuerpo sería algo defectuoso, se tiene una concepción dualista cuerpo/mente. Un libro que analiza este inquietante tema desde un punto de vista filosófico es «Cuerpos inadecuados» de Antonio Diéguez.

La obsesión por la perfección no nos da libertad, en ciertos aspectos el control sí puede hacernos más libres pero la patología nos niega la libertad. Otro participante comenta que el control no nos da la libertad, lo que nos da libertad es la posibilidad de elegir, pero sí hay que tener límites.

¿Nuestra vida interior está bajo nuestro control? ¿Están nuestras opiniones o creencias bajo nuestro control? ¿Somos libres de las convenciones sociales? ¿Somos esclavos de nuestros deseos y pasiones?

En el control se puede dar la capacidad de corregir, poder cambiar y querer cambiar, pero hay que tener la posibilidad.

Analizamos los ejemplos que aparecen en el texto de Locke. Estamos de acuerdo en que el caso de caerse por el puente y el del manotazo son semejantes, ahí no podemos controlarlo. El tercer ejemplo es diferente porque el hombre no ha decidido entrar en la habitación y que, aunque no lo sepa, no puede salir. Alguien ha elegido cruzar el puente, pero no ha elegido entrar en la habitación. Hay un factor que no puede modificarse en ambos casos, no está libre de caerse ni de salir del cuarto. La diferencia de esa no-libertad es que el primero no quiere caerse pero el segundo sí quiere estar ahí. Azucena nos pregunta por situaciones que pudieran ser ejemplos del tercer caso. Alguien comenta que la familia es un ejemplo de algo que no eliges, que «te toca» y a lo que puedes sacarle partido o no. En realidad eso sería más cómo tomarse las cosas que no elegimos y en las que no tenemos libertad. En situaciones en las que desconocemos algo no podemos elegir pero en realidad al no tener esa información no sufriríamos por esa privación.

Hablamos del analfabetismo o la incultura, cómo pueden acarrear falta de libertad, sin embargo también la cultura o el conocimiento a veces limitan.  Importancia del contexto, la alfabetización te libera en tu contexto, pero por ejemplo para un pastor quizá es más importante o le da más libertad saber leer su entorno natural que leer un libro.

¿Elegir es lo mismo que ser libre?

Es importante la distinción entre libertad, ser libre y sentirse libre.

Os dejo un artículo que abre otro aspecto de la libertad más novedoso, relacionado con la filosofía de la mente:

La libertad en la filosofía de la mente de John Rogers Searle

Bibliografía: (iré ampliándola)

Epicteto, Manual de vida : pasajes escogidos, Ariel ed.

Epicteto, Manual para la vida feliz, Errata Naturae ed.

La ley natural y la ley humana. Sócrates y los Sofistas.

La muerte de Sócrates, de Jacques-Louis David (1787)

La muerte de Sócrates, de Jacques-Louis David (1787)

La cuarta sesión del Taller de Pensamiento Filosófico leemos y comentamos dos textos, uno de Platón sobre los Sofistas y otro donde se habla del proceso de condena a Sócrates.

La primera pregunta que abordamos es: ¿qué diferencia habría entre la Ley Humana y la Ley Natural en el texto de Cacicles.?

La ley natural sería la ley del más fuerte mientras que la ley humana sería la dictada por la razón e implicaría un concepto de justicia diferente.

Un participante, al hilo de la ley del más fuerte, recuerda una frase de Goethe que dice: «Es preferible la injusticia al desorden».

Santo Tomás de Aquino también habla de la ley natural.

A lo largo de la sesión surgen otras preguntas:

  • ¿Cómo empezaron las leyes, para proteger o para dominar?
  • ¿Quién hace las leyes?
  • ¿Qué entiende por justicia Sócrates?
  • ¿Se debe cumplir una ley injusta? ¿O debería ir por encima nuestra ética y luego asumir la pena?
  • ¿Qué trató de demostrar Sócrates asumiendo su condena?

Se sugiere que lo razonable sería establecer un consenso social que se expresara en leyes humanas, pero también somos conscientes de que la democracia no siempre significa la defensa del más débil.

Las leyes son imperfectas, y no tienen por qué ser justas.

Un participante trae a colación a Nietzsche y su superhombre. La masa, para el filósofo alemán, podría estar cohibiendo el impulso de personas que quieren cambiar cosas o que tienen una potencia creadora sin embargo las leyes responden muchas veces a las mayorías y consensos y puede haber mayorías sociales que tengan mucha fuerza y que eviten a veces cambios (que pueden ser o no positivos según para quién).

Rousseau decía que no debería haber representantes que tomaran decisiones, que deberían ser solo portavoces y que las decisiones las tomara el pueblo. «La soberanía no puede ser representada, por la misma razón por la que no puede ser enajenada; ella consiste esencialmente en la voluntad general y la voluntad no se representa: o es ella misma o es otra […] Toda ley que el pueblo en persona no ha ratificado es nula; no es una ley.» A esta idea los participantes objetan que hay un peligro y es que el pueblo no tenga suficiente conocimiento o que sea manipulado, la falta de pensamiento crítico, etc Sale el tema del Brexit. Hablamos de la objeción de conciencia, del parlamento, de la manipulación, del poder económico, etc

Durante la sesión debatimos sobre éstas y otras cuestiones, pero aquí os dejo un poco más de información acerca de Sócrates y los Sofistas con un documento que ha elaborado Azucena Crespo, la coordinadora del taller.

La esperanza y la espera…

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La tercera sesión del Taller de pensamiento Filosófico leemos unos fragmentos de textos que versan sobre la espera y la esperanza.

El primero de ellos hace referencia al mito de la caja de Pandora.

Nos preguntamos acerca de la diferencia entre espera y esperanza:

La esperanza tiene una connotación positiva pero es algo pasivo, la espera sin embargo sería una acción, algo proactivo. La esperanza podría entenderse como un sentimiento, tiene un componente emocional, y siempre tiene que ver con futuro.

¿Se puede tener esperanza en el pasado? ¿La esperanza es un deseo?

En la Divina Comedia de Dante aparece a las puertas del Infierno la frase: «¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!».

Otra famosa frase es la de Stephen Hawking quien en un discurso comentó: «Mientras que haya vida, hay esperanza.» Pensamos en esta frase y en que nos habla en realidad de posibilidades, mientras hay vida hay posibilidad de que sucedan cosas, la esperanza como lo posible. ¿Podemos desear o esperar algo que es imposible que suceda? En tal caso quizá estaríamos hablando de Fe.

¿Qué diferencia habría entre esperanza e ilusión?

En el texto de Hesíodo se ve la esperanza como uno de los males de la caja de Pandora. Esa visión negativa se debe a que puede llevar a engaño, tiene una connotación negativa debido a la frustración que llega a provocar esperar algo y no conseguirlo, y muchas veces además la esperanza es sin acción -cuando se deja todo en manos del destino-. Una esperanza infundada nos puede llevar a cometer muchísimos errores. ¿Cómo podemos diferenciar una esperanza lógica de una infundada? Muchas veces esperamos cosas que no dependen de nosotros ni de nuestra acción. Pero tal vez la esperanza precisamente implica un poco esa incógnita, si es algo que depende al cien por cien de nosotros no haría falta tener esperanza, se daría otra situación, otro tipo de espera. Quizá lo importante sea ser conscientes y tener muy presente que una de las posibilidades de la esperanza es que no se cumpla aquello que se desea.

Horacio en su poema Carpe Diem nos dice «adapta al breve espacio de tu vida una esperanza larga»:

No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.

Un participante alude al conocido libro de Viktor Frankl «El hombre en busca de sentido», un clásico de superación y supervivencia, nos recuerda que se agarró a la esperanza para poder sobrevivir. Continuar leyendo

Estoicismo

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La segunda sesión del Taller de Pensamiento Filosófico leemos un texto de Epicteto.

El texto ya contiene muchas preguntas pero los participantes formulan algunas más:

  • ¿Somos responsables de nuestros deseos e impulsos?
  • ¿Estamos libres de impedimentos cuando lo que queremos depende de otros?
  • ¿Somos libres en lo que depende de nosotros?
  • ¿Qué capacidad tenemos sobre nuestro destino?
  • ¿Alguien puede hacerte sentir que quieres algo que no quieres?
  • ¿Querer lo que quiero depende de mí?
  • ¿Cómo podemos aprender a manejar los impulsos?
  • ¿Cómo podemos distinguir entre la verdad y la mentira?
  • ¿Hasta qué punto somos influenciables?
  • ¿Podemos tener emociones e impulsos libremente o estamos siempre condicionados?

Dialogamos sobre estas preguntas y algunas de las que plantea el propio texto. Hablamos de la necesidad, la voluntad y el deseo, de la libertad y el destino, la felicidad, el apego a las creencias y pensamientos, la aceptación y el conformismo, la frustración y la esperanza.

Para saber un poco más sobre el Estoicismo Azucena ha elaborado este resumen:

La escuela estoica fue fundada en el 300 a.C. por Zenón de Citio, que enseñaba en un pórtico (stoa en griego) y de ahí vendría el nombre de la escuela. Como el epicureísmo, también tendrá enorme repercusión en el mundo romano y en autores modernos como Descartes, Leibniz y Spinoza. Varios emperadores romanos fueron estoicos; en general, conocemos mejor el estoicismo romano que el griego, dado que nos han llegado más obras de estos últimos autores, entre los que destacan Séneca, Marco Aurelio y Epicteto. Continuar leyendo