La espera

La concepción griega del tiempo es circular, como eterna repetición de ciclos naturales que retornan con esperable regularidad.
Para el cristianismo la creación del mundo inicia el tiempo, que transcurre linealmente, pues cada instante es único e irrepetible y está orientado hacia un final, por lo que cobra sentido como un estar a la espera del cumplimiento de una promesa de salvación.
La Modernidad con su confianza en el progreso mantendrá esta linealidad del tiempo, pero secularizada, como sucesión de momentos encaminados a una esperada transformación y mejora del mundo.
San Agustín, además de poner de manifiesto la dificultad de definir el tiempo (sabemos lo que es pero si se nos pregunta no sabemos explicarlo) rechaza que haya tres tiempos: pasado-presente-futuro. Nos propone que más bien hay un presente de las cosas pasadas, la memoria; un presente de las cosas presentes, la percepción; y un presente de las cosas futuras, la espera.
En la filosofía existencialista contemporánea, nuestra peculiar constitución como seres abiertos nos hace proyecto, posibilidad que ha de realizarse, existencia a la espera de definir su esencia.

Para Juan de Mairena vivir es devorar tiempo: esperar; y por muy trascendente que quiera
ser nuestra espera, siempre será espera de seguir esperando…
La espera…
¿Es el tiempo del tedio y el aburrimiento?
¿Un tiempo robado a nuestro tiempo medido, programado, acelerado?
¿Un tiempo de aprendizaje?
¿Es la espera el tiempo que nos permite tomar conciencia del tiempo que somos?

El resumen de esta sesión tan interesante ya lo podéis leer aquí.

Y para quienes quieran indagar un poco más en este tema del tiempo y la espera podéis consultar la bibliografía.

Azucena Crespo Díaz

 

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El amor

El amor… tema apasionante.
Traduce tres términos griegos:
Eros: deseo ardiente de estar unido a una persona determinada. Aspiración a un estado de sí mismo que no es accesible sino en el contacto con el otro.amor-de-pareja
Philía: relación de reciprocidad y estima mutua, amistad, amor en el seno de una familia o entre miembros de una comunidad.
Ágape: amor consagrado al otro, considerándolo como ser humano o prójimo, sentimiento que no espera reciprocidad por parte del otro.
Estos diversos sentidos del amor tienen algo en común: cierta unión con el otro y deseo de su bien. También deseo de conocerse y mejorarse a uno mismo.
Respecto al amor erótico que nos ocupa en esta ocasión ¿es ciego o tenemos siempre una razón para amar a quien amamos? ¿acompaña al amor habitualmente la locura o la cordura?
¿En qué se diferencia el amor y la pasión?
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