Criterios en el arte

¿Es el arte un acto comunicativo? ¿Tiene un cuadro que comunicar, expresar algo?
¿Qué comunica, qué expresa un cuadro?
¿Es un mensaje comprensible, entendible? ¿Es una sensación, una emoción experimentable?
En la obra de arte ¿podemos hablar de una interpretación correcta?
En esta sesión preparamos una actividad a partir de algunas obras pictóricas para reflexionar sobre el tema de LOS CRITERIOS.
¿Por qué elegimos lo que elegimos?vassily_kandinsky_1923_-_composition_8_huile_sur_toile_140_cm_x_201_cm_musee_guggenheim_new_york
Cuando elegimos manifestamos implícitamente nuestras preferencias. Nos proponemos hacer explícito este proceso.
Se trata de reconocer las razones en las que se apoya una determinada elección y que justifican esa decisión. Los valores que subyacen a esas razones están actuando como criterios en nuestra elección.
A veces no resulta fácil rastrear las auténticas razones que nos mueven a tomar una determinada decisión, ni los valores que ellas expresan y que constituyen los criterios para escoger entre las diversas alternativas que se nos presentan.

Aquí tenéis el resumen de esta sesión tan creativa

Azucena Crespo Díaz

 

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Risa y sentido del humor

Muchos autores se han ocupado de este tema: Platón, Aristóteles, Hobbes, Kant, Schopenhauer, entre otros, aunque muchas veces lo hayan hecho con desdén.

Platón entendía la risa como un vicio que merma el poder de la mente sobre el cuerpo.

En tanto que mueca de fealdad bien podemos reconocer que en muchos casos deforma el rostro y desarticula la voz, como bien apreciara Aristóteles.

En la Edad Media la risa es considerada perjudicial y ajena a los evangelios, en los que no se menciona que Jesús haya reído.

Durante la Ilustración francesa la risa comienza su proceso de desestigmatización. Voltaire afirma que el hombre es el único animal que ríe, al que la alegría hace reír, no así los grandes placeres.

Para Spinoza la risa es un bien deseable y resulta benéfica para el cuerpo y el espíritu.

Kierkegaard en el siglo XIX mantiene que reímos ante el absurdo o ante incongruencias inofensivas. Para Nietzsche reírnos de todas las tragedias cotidianas de la vida o ante el absurdo de un mundo difícil e imperfecto viene a ser la expresión de su poder catárquico. Ya en el siglo XX Bergson entiende que sólo la falta de empatía o compasión nos permitiría reír. Para Freud tanto los sueños como los chistes distorsionan la realidad y vienen a chocar contra el sentido común.

¿Es la risa y el humor algo exclusivamente humano?laugh-98459_960_720

¿Tienen algún poder curativo? Parece que el estado anímico del enfermo influye en su recuperación.

¿Pueden resultar algo subversivo o socialmente peligroso?

¿Se aprenden?

Investiguemos juntos un tema tan serio como este…

Podéis encontrar nuestra reflexión aquí.

Y la bibliografía recomendada

Azucena Crespo Díaz

Acerca de la Cuarta sesión

La culpa

En esta nueva cita abordamos la filosófica cuestión que remite a la noción de falta y al sentimiento que invade a la persona con motivo de ella. División interna, oposición, ruptura que afecta a nuestro propio ser. Como si el valor del propio ser quedara en entredicho, como si tras esa pérdida de estima de sí fuera imposible la reconciliación con uno mismo…

¿Qué crédito conviene concederle a semejante experiencia? ¿Puede darse una descarada desproporción entre los actos realizados y el sentimiento experimentado?, ¿podemos, en aquellas acciones tipificadas socialmente como faltas, no experimentar ese sentimiento? ¿y llegar a sentirnos culpables de algo que no hemos hecho? ¿cómo es posible que el juicio negativo sobre una actuación particular se traslade a la apreciación sobre la totalidad de lo que somos?.

La idea de un sujeto afectado en su propio ser por su acto, incapaz de rehacerse, parece contradecir la idea de responsabilidad y de la propia autonomía. Negativa a olvidar puede resultar patológica, pero evitarse ese sufrimiento por medio del olvido o la falta de reflexión vendría a ser como un reniego de toda verdad de sí mismo. Otros autores han hablado del respeto hacia lo irreparable de la falta.

La reflexión filosófica sobre el sentimiento de culpabilidad nos remite a dos actitudes básicas, como formas de afrontar la dimensión ética de la existencia humana, entre las que oscilamos a veces y que tienden a excluirse mutuamente. Una es la que presta atención al pasado pero con vistas al futuro. En la otra la experiencia de la falta cobra una significación mucho más decisiva, pues quedamos prisioneros del pasado. newsImageThumbnail

Llevar esta experiencia íntima del yo consigo mismo a reflexión filosófica supone enfrentar el pasado, lo que tiene de irrevocable. El pasado, como no-ser y verdaderamente presente en la conciencia, viene a afectar a la conciencia individual en relación a la conducta. Es una reflexión que nos permite abrirnos al propio fracaso para estar así disponibles a nuevas tareas y a las alegrías de la existencia.

La reflexión de las experiencias de la falta nos enfrentan al no ser y a la dimensión de negatividad de nuestro ser. El reconocimiento ¿nos libera sin reservas?. El yo ilumina, sin abolirla, la noche de nuestro ser ¿es suficiente la reflexión o dicha reflexión ha de conducir a la acción para liberarnos?.

Tarea del filósofo es ayudar a hacer luz sobre sí mismo, la tarea de la reflexión. No prescribe…

Podéis consultar el resumen de la sesión aquí. También podéis acceder a la bibliografía.

Azucena Crespo Díaz