La espera

La concepción griega del tiempo es circular, como eterna repetición de ciclos naturales que retornan con esperable regularidad.
Para el cristianismo la creación del mundo inicia el tiempo, que transcurre linealmente, pues cada instante es único e irrepetible y está orientado hacia un final, por lo que cobra sentido como un estar a la espera del cumplimiento de una promesa de salvación.
La Modernidad con su confianza en el progreso mantendrá esta linealidad del tiempo, pero secularizada, como sucesión de momentos encaminados a una esperada transformación y mejora del mundo.
San Agustín, además de poner de manifiesto la dificultad de definir el tiempo (sabemos lo que es pero si se nos pregunta no sabemos explicarlo) rechaza que haya tres tiempos: pasado-presente-futuro. Nos propone que más bien hay un presente de las cosas pasadas, la memoria; un presente de las cosas presentes, la percepción; y un presente de las cosas futuras, la espera.
En la filosofía existencialista contemporánea, nuestra peculiar constitución como seres abiertos nos hace proyecto, posibilidad que ha de realizarse, existencia a la espera de definir su esencia.

Para Juan de Mairena vivir es devorar tiempo: esperar; y por muy trascendente que quiera
ser nuestra espera, siempre será espera de seguir esperando…
La espera…
¿Es el tiempo del tedio y el aburrimiento?
¿Un tiempo robado a nuestro tiempo medido, programado, acelerado?
¿Un tiempo de aprendizaje?
¿Es la espera el tiempo que nos permite tomar conciencia del tiempo que somos?

El resumen de esta sesión tan interesante ya lo podéis leer aquí.

Y para quienes quieran indagar un poco más en este tema del tiempo y la espera podéis consultar la bibliografía.

Azucena Crespo Díaz

 

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La confianza

“Cierta vez que Anaxarco cayó en un pantano, Pirrón siguió su camino sin socorrerlo. Mientras algunos lo censuraban por su conducta, el propio Anaxarco lo elogió por su indiferencia y falta de afecto”

Anécdota recogida por Diógenes Laercio en Vidas de los filósofos ilustres.

Imaginemos la escena: Pirrón camina por un dique estrecho; su amigo resbala y cae hundiéndose en una ciénaga. Este pide auxilio; Pirrón, imperturbable, sigue su camino. Anaxarco, a fuerza de luchar, vuelve a ponerse en pie, y al alcanzar a su compañero, lo alaba, al contrario de lo esperable, por su demostración de amistad.professional_coaching-260x300

En este relato todo es simbólico: el dique, construido por los hombres, pero resbaloso y frágil; el pantano, que amenaza y traga; la lucha por la supervivencia, que el individuo debe librar solo; los llamados de auxilio, inevitables e inútiles; la gratitud de quien, aun en peligro de muerte, siente que el maestro o el amigo, pese a las apariencias, no dejó de cuidar de él y de instruirlo; la valoración de la causalidad interna que hace del individuo el artífice de su salvación y el autor de su ser; la gratitud que se profesan los solitarios que renunciaron a la ilusión de la salvación colectiva.

Experiencia escéptica, que expone al “yo” al fuego no solo de la duda, sino de la absoluta soledad.

Este texto marcó profundamente a Pascal, donde encontró una combinación de las actitudes crítica y mística.

Ya está disponible el resumen de la sesión.

¡Animaos a consultar la bibliografía!

Azucena Crespo Díaz

Acerca de la Quinta sesión

La libertad

¿Qué podemos controlar y qué no?
¿Están nuestras acciones bajo nuestro control o están determinadas por fenómenos más allá de nuestro control?
¿Está nuestra vida interior bajo nuestro control?: ¿están nuestras opiniones y creencias bajo nuestro control? ¿Estamos libres de las convenciones sociales? ¿Somos esclavos de nuestros deseos y pasiones?freedom-307791_640
Por otro lado, ¿escapa realmente todo lo externo (sea físico, material o fruto de las acciones de otros) a nuestro control? (tener el cuerpo o la cara que tengo, haber nacido con alguna enfermedad, en una determinada posición social o padecer reclusión/aislamiento).
¿La libertad consiste en la espontaneidad de “poder hacer” lo que queramos o elijamos sin impedimentos por parte de otros? ¿Puede esta libertad, que exige la ausencia de coacción por parte otros, ser compatible con otros tipos de coacción y de opresión?
¿Es posible no obstaculizar nunca y en ningún sentido la vida de los demás?
¿Puede la sola presencia y la existencia del otro, que ocupa un espacio, constituirse en obstáculo e impedimento si lo que quiero es disponer a mi antojo de dicho espacio? ¿Reducir la libertad de algunos puede permitir asegurar la libertad de otros a ocupar su espacio? ¿Es ahí la libertad el valor supremo?barbed-wire-155797_640
¿Hay libertad en ausencia de todo límite?
La falta total de determinación ¿sería necesaria para la responsabilidad?
¿Tenemos verdaderamente otras opciones?
¿Somos dueños de nosotros mismos?
¿Cuántas decisiones libres has tomado hoy?

Algunas de estas preguntas y otras se plantearon en la pasada sesión sobre “la libertad”. El resumen del encuentro y la bibliografía están a vuestra disposición. Si os animáis a seguir dialogando sobre este apasionante tema podéis hacerlo a través del blog…

Azucena Crespo Díaz