Decir la verdad

La décima sesión del Taller de Pensamiento leemos un fragmento de la obra “La ironía” del filósofo y musicólogo Vladimir Jankélévitch.

La preguntas que van formulando los participantes son las siguientes:

  • ¿Qué entendemos por verdad? ¿Qué entendemos por alma?
  • ¿Qué es oportuno y que no decir?¿Cuándo es oportuno o inoportuno decir algo?
  • ¿Estaría justificada la mentira piadosa en alguna situación?
  • ¿Existen muchas verdades?¿Podemos soportar la verdad?¿Se fabrica el hombre una verdad a su medida?¿Es necesaria la verdad?
  • ¿Hay que dosificar la verdad?¿Debe administrarse siempre con paternalismo?
  • ¿Hay que castigar la mentira piadosa?
  • ¿Es oportuna siempre la verdad o está justificado graduarla hasta degradarla?
  • ¿Quién y cómo define los límites de la transmisión del conocimiento a cada oyente?
  • ¿La verdad es algo objetivo o subjetivable?
  • ¿Hay un momento para cada verdad?
  • ¿Por qué enseñamos que no hay que mentir y sin embargo mentimos?
  • ¿Quién está legitimado para disponer si se dice o no la verdad?
  • ¿Por qué tenemos que decir siempre la verdad? ¿Cómo establecemos las leyes de la oportunidad?
  • ¿Por qué tenemos que defender la mentira?
  • ¿Es más necesaria la verdad o la mentira en una sociedad según su grado de libertad?
  • ¿Toda pregunta merece una respuesta sincera?
  • ¿Está justificado mentir en situaciones límite?
  • ¿Hasta dónde llega el derecho a conocer la verdad y quién tiene la capacidad de gestionarla?

Comenzamos intentando definir la mentira. ¿Qué es una mentira? Decir algo contrario a lo que yo conozco.

¿Con qué intención se dicen mentiras? ¿Tiene que haber una intención en la mentira, un porqué? Los participantes creen que sí, que hay una intención de dañar o de sacar provecho de una situación. Aunque hay quien opina que la mentira no siempre reporta beneficios al que la ejecuta. Pensamos que tal vez lo que diferencia la mentira del engaño va relacionado con esa intención, la mentira puede ser para protegerse el que miente mientras que el engaño iría a conseguir algo del otro, supondría mayor manipulación.

¿Qué diferencia hay entre mentira, engaño, error, ficción?

¿Está justificado mentir en algún caso? Responden que sí, para salvar la vida por ejemplo.

Todos mentimos pero eso no quiere decir que esté justificado.

Un participante comenta que hay que tener en cuenta el efecto o las consecuencias de la mentira, si produce un efecto negativo en alguno de los implicados entonces no estaría justificada.

Una verdad permanente sería inaguantable.

Hablamos de la mentira piadosa, el beneficio no sería para el que miente sino para aquel que recibe la mentira aunque indirectamente también el que miente se beneficia de algún modo.

El poder y las élites mienten de una manera deliberada. La quintaesencia de la mentira es manejar bien el lenguaje.

Tanto la mentira como la verdad tienen un punto importante para la transmisión que es el lenguaje.

Quienes “defienden” la mentira argumentan que hay que superar la dicotomía “mentira=malo/ verdad=bueno”.

Nos creemos que hay una verdad absoluta y que la tenemos nosotros.

¿Es malo ser sincero?

Un participante argumenta que en cualquier sistema social hay una sinergia que hace que todo funcione con cierta eficacia, y al no decir la verdad completa ese sistema fracasaría porque no se produciría esa sinergia. Otro participante opina justamente al contrario, que la mentira es un soporte para la paz social. Hay unos códigos morales de educación y respeto que soportan la mentira, mentir sería una buena base para la convivencia. Un defensor de la verdad interviene para exponer su postura a favor de la sinceridad, la transparencia, la confianza. Para él no estaría justificada ni la mentira piadosa y reconoce que esto puede dificultar la convivencia pero aún así cree en la verdad siempre.

Comentan la posibilidad de distinguir entre el ámbito privado y el ámbito público para la aplicación de la verdad.

Hablar de verdad y mentira va asociado a la libertad y la igualdad.

¿Para qué sirve la verdad?

Kant defendía que la verdad hay que decirla siempre. Es un deber moral ineludible.

La verdad es un imperativo categórico, la mentira no.

Una última intervención aboga también por la verdad, diciendo que dentro de la mentira piadosa se pisan principios y que el que miente (aunque sea supuestamente por el bien del otro) se pone a hacer de Dios y valora cuánto le va a doler al otro la verdad. Eso es un desequilibrio ya que estamos pensando por el otro.

Hay que responsabilizarse de lo que decidamos, ya sea la mentira o la verdad.

Recordamos en la sesión estos versos de Quevedo:

Pues amarga la verdad,
quiero echarla de la boca;
y si al alma su hiel toca,
esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
ha engendrado en mí pereza
la pobreza.

Seguro que a todos nos suena este proverbio de Antonio Machado:

¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela. 

Os adjunto un artículo sobre el tema de la verdad en Antonio Machado.

Sobre la postura de Kant con este tema os recomiendo el siguiente libro.

Niezsche también reflexiona sobre la verdad aunque desde un punto de vista totalmente diferente al que nosotros hemos elegido para debatir. Aquí tenéis un resumen de su obra “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral”.

Un participante nos recomienda la lectura de “Ejemplaridad pública” de Javier Gomá Lanzón.

Encontraréis más bibliografía sobre el tema en la entrada del blog que resume la sesión que hicimos sobre la mentira en el curso 2014-2015.

 

 

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