Verdades y mentiras

La sexta sesión del Taller de Pensamiento Filosófico leemos un texto de Rousseau, se trata de un fragmento de su obra “Las ensoñaciones del paseante solitario” donde reflexiona sobre el hecho de decir la verdad, la diferencia entre verdad general-abstracta y la verdad particular-individual, el engaño, la mentira…

Leemos el texto en voz alta y tras una lectura silenciosa los participantes ponen en común las preguntas que les ha suscitado:

  • ¿Cualquier pregunta merece una respuesta sincera?
  • ¿Es necesario decir siempre la verdad? ¿Podemos soportarlo?
  • ¿Qué es la verdad? ¿Qué diferencia hay con un error o un bulo?
  • ¿Se puede “engañar inocentemente”? ¿No sería una contradicción? ¿Es lo mismo que una “mentira piadosa”? ¿Es necesaria la intención de engañar para que algo sea considerado mentira?
  • ¿Cuál es el verdadero fin al que tiende el hombre por medio de la verdad general y abstracta?
  • ¿La verdad nos ayuda a acercarnos a la felicidad?
  • ¿Cuál es la relación entre reclamar la verdad y sentirse seguro?
  • ¿Existe una verdad general y abstracta o cada uno tiene su verdad?
  • ¿Quiero saber siempre la verdad?
  • ¿No pierde nada quien da la verdad?
  • ¿Se puede establecer un sistema social que no esté basado en la veracidad?
  • ¿Cuál sería la relación entre autoridad-poder y verdad?
  • ¿Cómo distinguimos a las personas a las que podemos creer de las que no?
  • ¿Cuál es el sentido de la verdad? ¿Para qué decimos la verdad?

Lucía nos habla de tres posturas filosóficas en torno a la verdad:

El perspectivismo: Ortega es el principal defensor de esta teoría que defiende la existencia de una sola verdad pero cada individuo la ve desde su punto de vista. Una única verdad y multiplicidad de puntos de vista.

El relativismo: Las verdades serían varias, y relativas a cada sociedad y cultura. Los puntos de vista deben encuadrarse en los diferentes marcos de referencia.

El subjetivismo: Las verdades serían siempre relativas al sujeto, la fuente de todo conocimiento y de cualquier verdad depende de cada individuo.

Comenzamos el diálogo, Lucía nos pone un ejemplo para responder: Si una persona está siendo infiel a su pareja con alguien en el trabajo y al llegar a casa más tarde le pregunta su pareja “-¿Dónde has estado?” y responde “-En el trabajo”. ¿Está diciendo la verdad? Con este supuesto la mayoría de participantes responden que está mintiendo, porque el ocultar información lo consideran mentir y aunque la afirmación implícita en la respuesta sea cierta creen que hay un engaño detrás. Alguien comenta que hay un fallo pragmático en la pregunta, que si nos ceñimos a lo que le ha preguntado sí que estaría diciendo la verdad al responder “en el trabajo”.

Reflexionamos acerca de la diferencia entre mentir y engañar. La mayoría opina que el engaño conlleva una intención y manipulación. La mentira puede deberse a una falta de conocimiento, hay verdades científicas que en su momento se creían ciertas y que con el tiempo se han demostrado falsas. Las verdades contrastadas y objetivas se basan en fuentes de conocimiento, si esas fuentes fallan se puede estar mintiendo pero sin intención de engaño.

El término “verdad” iría mucho en función de las consecuencias, la verdad es cambiante. Un participante pone el ejemplo del niño que va por la calle corriendo con los brazos extendidos y dice “Mira papá, estoy volando”. ¿Está mintiendo? Algo puede ser falso sin ser mentira.

¿Cuál es la diferencia entre verdad y realidad?

Un participante nos da una definición de “mentira”: “Decir lo contrario de lo que se cree con la intención de engañar con una consecuencia perjudicial o beneficiosa para el otro”. ¿Lo que creemos es la realidad?

Otra participante apunta un matiz en la diferencia entre mentira y engaño; el engaño se puede cometer sin decir nada, la mentira hay que trasladarla palabra a palabra al otro. El engaño es una acción, la mentira sería verbal.

Siguen surgiendo preguntas según avanzamos en el diálogo. ¿Son nocivas las mentiras que no perjudican a nadie? El participante que se pregunta esto expone un ejemplo, si le dice a su pareja que se va de viaje a Zaragoza pero en realidad se va a Bilbao, pero no tiene ninguna intención perjudicial solo es por protegerla de un trauma que tiene con la ciudad de Bilbao y que no se preocupe mientras él no esté… Comentamos que ocurre en este caso como con las mentiras piadosas, es una mentira, aunque haya una buena intención, y si la pareja descubriera la verdad porque a él le ocurre algo en ese viaje y acaba enterándose seguro que se sentiría engañada.

Otra participante interviene para comentar que las mentiras piadosas son necesarias para las relaciones sociales pero a su vez cree que estamos construyendo unas relaciones sociales demasiado basadas en la mentira piadosa porque necesitamos reafirmarnos. En general vemos bien las mentiras piadosas porque son “buenas” o sobre cosas “poco importantes”. ¿Cómo sabemos si el otro va a aguantar la verdad? Esta participante nos recomienda una serie de televisión donde se refleja muy bien todo lo que estamos comentando, “The good place“.

Quizá cuando decidimos no decir toda la verdad sobre temas poco sustanciosos como si nos gusta el peinado o la ropa del otro, no estamos siendo sinceros con lo que pensamos pero no hablaríamos de un engaño o considerarnos mentirosos. ¿Cuál sería la diferencia entre sinceridad y veracidad?

La relación con  verdad y la mentira está muy ligada a la moral de la sociedad en que vivimos. Un participante nos recomienda un libro, “El adversario” de Emmanuel Carrère, que se basa en la historia de un hombre que vivió una vida de mentira, inventada, y antes que ser descubierto asesinó a su familia.

La mentira se puede volver una patología.

Algunas personas sienten que viven una mentira por la falta de autenticidad en sus vidas. ¿Cual es la relación entre la verdad y la autenticidad?

Al hilo de esta observación adjunto un artículo:

El cuestionamiento de las ideas de verdad y autenticidad en el pensamiento contemporáneo. José Antonio Méndez Sanz en Eikasia, Revista de Filosofía, Mayo 2012

Otras intervenciones que aportan algo más: una participante asocia la verdad a la “seguridad”, ¿Necesitamos que nos confirmen algo para creerlo, para sentirnos seguros?. Otra persona justifica en algunos casos la mentira como medio de proteger el espacio propio, para quitarse el control ajeno, lo llamamos “mentira defensiva”, en su caso son mentiras sin consecuencias más que su propia tranquilidad o intimidad pero alguien rebate este tipo de mentiras poniendo el ejemplo de adolescentes mintiendo a los padres “por proteger su espacio” pero con cosas más serias como drogas etc.

Finalizamos la sesión con más preguntas que respuestas, pero satisfechos por el fluir del diálogo siempre muy participativo y enriquecedor.

Yo me quedo con las ganas de profundizar en la relación entre verdad y realidad y cómo influye la percepción en esto.

Por otro lado también me llama la atención el concepto de verdad desde el punto de vista del Derecho. Últimamente he seguido alguna serie donde la trama se desarrolla entre abogados y el tema de la verdad y la mentira está muy presente.

En años anteriores se dialogó sobre la verdad y la mentira partiendo de otros textos y con otros participantes, si queréis echar un vistazo también a los resúmenes de aquellas sesiones:

Decir la verdad

La verdad

La mentira

Añado un par de poemas que he encontrado:

Poema de Ángeles Mora en “La sal sobre la nieve”, editorial Renacimiento

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poema de Yolanda Pantin, en “País, Poesía reunida 1981-2011”, Pre-textos editorial

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