Acerca de la Cuarta sesión

La culpa

En esta nueva cita abordamos la filosófica cuestión que remite a la noción de falta y al sentimiento que invade a la persona con motivo de ella. División interna, oposición, ruptura que afecta a nuestro propio ser. Como si el valor del propio ser quedara en entredicho, como si tras esa pérdida de estima de sí fuera imposible la reconciliación con uno mismo…

¿Qué crédito conviene concederle a semejante experiencia? ¿Puede darse una descarada desproporción entre los actos realizados y el sentimiento experimentado?, ¿podemos, en aquellas acciones tipificadas socialmente como faltas, no experimentar ese sentimiento? ¿y llegar a sentirnos culpables de algo que no hemos hecho? ¿cómo es posible que el juicio negativo sobre una actuación particular se traslade a la apreciación sobre la totalidad de lo que somos?.

La idea de un sujeto afectado en su propio ser por su acto, incapaz de rehacerse, parece contradecir la idea de responsabilidad y de la propia autonomía. Negativa a olvidar puede resultar patológica, pero evitarse ese sufrimiento por medio del olvido o la falta de reflexión vendría a ser como un reniego de toda verdad de sí mismo. Otros autores han hablado del respeto hacia lo irreparable de la falta.

La reflexión filosófica sobre el sentimiento de culpabilidad nos remite a dos actitudes básicas, como formas de afrontar la dimensión ética de la existencia humana, entre las que oscilamos a veces y que tienden a excluirse mutuamente. Una es la que presta atención al pasado pero con vistas al futuro. En la otra la experiencia de la falta cobra una significación mucho más decisiva, pues quedamos prisioneros del pasado. newsImageThumbnail

Llevar esta experiencia íntima del yo consigo mismo a reflexión filosófica supone enfrentar el pasado, lo que tiene de irrevocable. El pasado, como no-ser y verdaderamente presente en la conciencia, viene a afectar a la conciencia individual en relación a la conducta. Es una reflexión que nos permite abrirnos al propio fracaso para estar así disponibles a nuevas tareas y a las alegrías de la existencia.

La reflexión de las experiencias de la falta nos enfrentan al no ser y a la dimensión de negatividad de nuestro ser. El reconocimiento ¿nos libera sin reservas?. El yo ilumina, sin abolirla, la noche de nuestro ser ¿es suficiente la reflexión o dicha reflexión ha de conducir a la acción para liberarnos?.

Tarea del filósofo es ayudar a hacer luz sobre sí mismo, la tarea de la reflexión. No prescribe…

Podéis consultar el resumen de la sesión aquí. También podéis acceder a la bibliografía.

Azucena Crespo Díaz

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