Eterno retorno

“Peso formidable. ¿Qué ocurriría si día y noche te persiguiese un demonio en la más solitaria de las soledades, diciéndote: “Esta vida, tal como al presente la vives, tal como la has vivido, tendrás que vivirla otra vez y otras innumerables veces, y en ella nada habrá de nuevo; al contrario, cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y cada suspiro, lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño de tu vida, se reproducirán para ti, por el mismo orden y en la misma sucesión; también aquella araña y aquel rayo de luna, también, también este instante, también yo. ¡El eterno reloj de arena de la existencia será vuelto de nuevo, y tú con él, polvo del polvo!”. relojarena¿No te arrojarías al suelo rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así te hablase? ¿O habrás vivido el instante prodigioso en que podrías contestarle: “¡Eres un dios! ¡Jamás oí lenguaje más divino!”?. Si este pensamiento arraigase en ti, tal como eres, tal vez te transformaría, pero acaso te aniquilara: la pregunta “¿quieres que esto se repita una e innumerables veces?” ¡Pesaría con formidable peso sobre tus actos, en todo y por todo! ¡Cuánto necesitarías para amar entonces la vida y amarte a ti mismo para no desear otra cosa que esta suprema y eterna confirmación!”

Friedrich Willhem Nietzsche (1844-1900), La Gaya ciencia.

El diálogo de la segunda sesión partió de la lectura de este texto y otro de Pierre Hadot.

Ya está disponible el interesante resumen de la sesión y la bibliografía.

Azucena Crespo Díaz

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Acerca de la Tercera sesión

¿Por qué sufrimos?

Nueva cita con la intensidad y la hondura filosófica. Proponemos en esta ocasión abordar una de las cuestiones que puede considerarse como fundamento y límite de la propia Filosofía. Fundamento en el sentido en que el asombro originario del que nace la Filosofía también es una forma de consternación ante el dolor y el sufrimiento. Y su límite en tanto que la exigencia de justificación racional propia de la Filosofía se topa aquí muy a menudo con lo que se nos presenta como injustificable e incomprensible.

En cualquier caso entendemos que ni la indiferencia del sabio ni la risa de Zaratustra pueden comenzar hasta que la pregunta misma que nos plantea el sufrimiento haya tratado de encontrar su respuesta.

Posiblemente sea esta la primera cuestión filosóficamente seria. Y como la pregunta es la sabia que da vida y nutre a la reflexión, aprovechamos la sesión para profundizar y ejercitarnos en el arte de hacer buenas preguntas filosóficas. Podéis acceder al resumen de la sesión aquí.

Y para ampliar muchos de los aspectos aludidos en la sesión, y otros muchos que apenas pudieron ser esbozados, podéis consultar también la bibliografía.

Muchas son las cuestiones suscitadas, muchas las inquietudes que nos interpelan para seguir profundizando en el tema a partir de las aportaciones surgidas durante nuestro encuentro:

¿Por qué tememos lo desconocido? ¿Podemos anticipar lo que desconocemos completamente? ¿no será toda pretendida anticipación “catastrófica” una proyección, hacia situaciones aún por venir, de experiencias y temores ya vividos?

¿Sufrimos solos? ¿qué papel juega el otro en el propio sufrimiento? ¿es el sufrimiento lo más intransferible? ¿o lo más común y compartido?

¿Qué influencia ejerce lo social y cultural en el ámbito emocional? ¿Son nuestras ideas, opiniones y creencias las que generan y sostienen nuestras emociones? ¿O es previa la emoción y viene determinada por otros factores (sean internos al sujeto -genéticos, fisiológicos, temperamentales- o externos a él -como situaciones y acontecimientos-)? ¿Qué influencia tienen las emociones en la generación de determinadas elaboraciones de pensamiento?

¿Qué relación hay entre pensar y sentir? Este es el problema fundamental que desde la filosofía se tematiza como la relación entre mente y cuerpo. Interesante investigar la manera en que los pensamientos desencadenan emociones y en que las emociones se transforman en pensamientos.

¿Pueden modificarse las emociones? ¿Se modifican estas emociones desde la idea y el pensamiento o desde lo físico y corporal? ¿Es la auto-conciencia plena una vía para modificar lo emocional?

¿Podemos reducir las aflicciones? ¿Hay antídotos frente al sufrimiento? ¿Cuáles son?

Azucena Crespo Díaz