Risa y sentido del humor

Muchos autores se han ocupado de este tema: Platón, Aristóteles, Hobbes, Kant, Schopenhauer, entre otros, aunque muchas veces lo hayan hecho con desdén.

Platón entendía la risa como un vicio que merma el poder de la mente sobre el cuerpo.

En tanto que mueca de fealdad bien podemos reconocer que en muchos casos deforma el rostro y desarticula la voz, como bien apreciara Aristóteles.

En la Edad Media la risa es considerada perjudicial y ajena a los evangelios, en los que no se menciona que Jesús haya reído.

Durante la Ilustración francesa la risa comienza su proceso de desestigmatización. Voltaire afirma que el hombre es el único animal que ríe, al que la alegría hace reír, no así los grandes placeres.

Para Spinoza la risa es un bien deseable y resulta benéfica para el cuerpo y el espíritu.

Kierkegaard en el siglo XIX mantiene que reímos ante el absurdo o ante incongruencias inofensivas. Para Nietzsche reírnos de todas las tragedias cotidianas de la vida o ante el absurdo de un mundo difícil e imperfecto viene a ser la expresión de su poder catárquico. Ya en el siglo XX Bergson entiende que sólo la falta de empatía o compasión nos permitiría reír. Para Freud tanto los sueños como los chistes distorsionan la realidad y vienen a chocar contra el sentido común.

¿Es la risa y el humor algo exclusivamente humano?laugh-98459_960_720

¿Tienen algún poder curativo? Parece que el estado anímico del enfermo influye en su recuperación.

¿Pueden resultar algo subversivo o socialmente peligroso?

¿Se aprenden?

Investiguemos juntos un tema tan serio como este…

Podéis encontrar nuestra reflexión aquí.

Y la bibliografía recomendada

Azucena Crespo Díaz

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Pensar con arte

La creatividad supone la habilidad de mirar lo dado desde nuevas y diversas perspectivas. El pensamiento fluye generando nuevas ideas, se establecen nuevas conexiones y relaciones entre ellas, reordenando el conjunto en inusitadas configuraciones mentales. Se potencia la flexibilidad y se abandona toda rigidez del pensamiento. La expresión de la singularidad se manifiesta en creaciones originales.

El arte tiene valor cognoscitivo, el espectador entra en diálogo con la obra re-produciendo nuevos signos y otorgando sentido, al tiempo que nos permite asomarnos a la perplejidad de la propia creación estética.6-the-sun-1911

Pasamos de la sensación a la reflexión. La experiencia estética está cargada de significado porque nos habla del mundo y de nosotros mismos. Liberamos nuestra mirada del atomatismo cotidiano.

Analizamos cómo cada persona recibe e interpreta los estímulos recibidos, que no pueden desligarse de la propia comunidad social y cultural en la que nos hallamos inmersos.

Intensificar las sensaciones, ampliar nuestra capacidad creativa a partir del encuentro con estas nuevas experiencias facilitadas por el arte tiene como objetivo contribuir a educar nuestra sensibilidad.

Confío en que disfrutéis de este ejercicio de creatividad del pensamiento.

Azucena Crespo Díaz

Acerca de la Tercera sesión

¿Por qué sufrimos?

Nueva cita con la intensidad y la hondura filosófica. Proponemos en esta ocasión abordar una de las cuestiones que puede considerarse como fundamento y límite de la propia Filosofía. Fundamento en el sentido en que el asombro originario del que nace la Filosofía también es una forma de consternación ante el dolor y el sufrimiento. Y su límite en tanto que la exigencia de justificación racional propia de la Filosofía se topa aquí muy a menudo con lo que se nos presenta como injustificable e incomprensible.

En cualquier caso entendemos que ni la indiferencia del sabio ni la risa de Zaratustra pueden comenzar hasta que la pregunta misma que nos plantea el sufrimiento haya tratado de encontrar su respuesta.

Posiblemente sea esta la primera cuestión filosóficamente seria. Y como la pregunta es la sabia que da vida y nutre a la reflexión, aprovechamos la sesión para profundizar y ejercitarnos en el arte de hacer buenas preguntas filosóficas. Podéis acceder al resumen de la sesión aquí.

Y para ampliar muchos de los aspectos aludidos en la sesión, y otros muchos que apenas pudieron ser esbozados, podéis consultar también la bibliografía.

Muchas son las cuestiones suscitadas, muchas las inquietudes que nos interpelan para seguir profundizando en el tema a partir de las aportaciones surgidas durante nuestro encuentro:

¿Por qué tememos lo desconocido? ¿Podemos anticipar lo que desconocemos completamente? ¿no será toda pretendida anticipación “catastrófica” una proyección, hacia situaciones aún por venir, de experiencias y temores ya vividos?

¿Sufrimos solos? ¿qué papel juega el otro en el propio sufrimiento? ¿es el sufrimiento lo más intransferible? ¿o lo más común y compartido?

¿Qué influencia ejerce lo social y cultural en el ámbito emocional? ¿Son nuestras ideas, opiniones y creencias las que generan y sostienen nuestras emociones? ¿O es previa la emoción y viene determinada por otros factores (sean internos al sujeto -genéticos, fisiológicos, temperamentales- o externos a él -como situaciones y acontecimientos-)? ¿Qué influencia tienen las emociones en la generación de determinadas elaboraciones de pensamiento?

¿Qué relación hay entre pensar y sentir? Este es el problema fundamental que desde la filosofía se tematiza como la relación entre mente y cuerpo. Interesante investigar la manera en que los pensamientos desencadenan emociones y en que las emociones se transforman en pensamientos.

¿Pueden modificarse las emociones? ¿Se modifican estas emociones desde la idea y el pensamiento o desde lo físico y corporal? ¿Es la auto-conciencia plena una vía para modificar lo emocional?

¿Podemos reducir las aflicciones? ¿Hay antídotos frente al sufrimiento? ¿Cuáles son?

Azucena Crespo Díaz