Un dilema moral

En la sesión de Diciembre del Taller de Pensamiento Filosófico Lucía nos planteó un dilema moral.

Un dilema moral plantea una situación problemática que presenta un conflicto de valores, habría varias soluciones posibles que entran en conflicto unas con otras y en las cuales siempre hay un mal.

Leemos el suceso que nos relata y comenzamos el diálogo sobre las opciones que se van planteando. El dilema que se plantea debe responder a la pregunta:

¿Crees que estaría justificado que los cascos azules torturasen a los tres secuestradores o no?

Los participantes realizan preguntas sobre supuestos para definir su respuesta y proponen tener en cuenta el número de víctimas, la edad, el tiempo que llevan secuestradas y el riesgo que corren.

¿Habría consecuencias para los cascos azules por torturar para sacar esa información en caso de que luego fueran juzgados en un tribunal? ¿Estamos seguros de que esos hombres son secuestradores y que saben el paradero de las alumnas? ¿Aunque moralmente a alguien le pudiera parecer justificada la tortura en ese caso, habría que obviar las consecuencias legales que tendría después el hecho para los torturadores? ¿Tendríamos el mismo dilema si en lugar de 112 niñas secuestradas fuera 1?

Los participantes que defiende un No a la tortura esgrimen distintos argumentos:

  • Aunque lo que pida el cuerpo sea castigarlos y hacer lo necesario para sacar esa información, la justicia ha avanzado y sería un retroceso tomarse la justicia por su mano.
  • Si nos guiamos por la ley hay una Convención Internacional que prohíbe terminantemente la tortura por lo que es  razonable para no plantearse incumplirla.
  • Si fuera la madre de una de las niñas no querría más violencia, la violencia solo genera más violencia, si la sociedad se muestra permisiva ante la tortura sería ponerse al mismo nivel, eso le puede tocar a cualquiera.
  • Los cascos azules tienen como misión no generar más violencia en las zonas de conflicto donde son destinados. Tienen unas consideraciones morales y legales. Si se saltaran eso ya estarían actuando como individuos y en ese caso su actuación sería una elección libre, justificable o no, pero diferente a si lo hacen bajo un uniforme representando a la ONU.
  • Se pueden vulnerar derechos elementales antes de un proceso jurídico, hay incluso algo que podría llamarse “tortura legítima”, las escuchas, el acoso, la privación de libertad, se legitima todo aquello que pasa por la ley. La pena de muerte por ejemplo no se considera tortura y sucede después de un juicio. Legitimidad jurídica-legitimidad moral. Una frase en la Apología de Sócrates dice: “No me puedo saltar una norma que estoy intentando que se cumpla”.
  • ¿Qué sociedad construimos si legitimamos la violencia? Diferencia cuando se previene el mal que sería defensa propia. La tortura es cuando se hace daño por algo que ya ha sucedido pero no como castigo, un mal ya tiene que estar hecho.
  • La justicia aplica la ley y la ley está escrita. La libertad individual no justifica la acción porque en el momento que vulneras la libertad de otro ya no está justificado.
  • ¿Qué derechos son fundamentales y cuáles no?
  • Si somos capaces de torturar nosotros mismos no deberíamos dejar que otro lo hiciera
  • Uno no puede tomarse la justicia por su mano, no somos Dios, aunque a veces la justicia sea lenta es algo en lo que la sociedad ha avanzado. ¿Aplicamos la justicia o nos tomamos una revancha moral? La justicia debe aplicarse con objetividad.

Los participantes que defienden un Sí a esa tortura en este caso concreto se expresan:

  • Aunque legalmente no estuviera justificado moralmente sí lo estaría pero no que ejercieran la tortura los cascos azules sino que contrataran a alquien para que lo hiciera.
  • Sería un daño “menor” por un beneficio “mucho mayor”.
  • ¿Puede ser justa una situación donde se protege a los malos frente al sufrimiento y riesgo de unas niñas? ¿Es justo que haya una ley sin excepciones?
  • De primeras diría que no a esa tortura pero desde aquí, quizá situándose allí en esa sociedad con unos hechos culturales diferentes sí podría justificarlo. Comenta también que cree que es más libre la vieja Europa que EEUU aunque nos lo vendan como un ejemplo de libertad. El tema no debería ser si nuestras leyes nos hacen más libres sino si crean una sociedad más justa. Hay unos derechos que conseguimos y queremos que nos den libertad, si cuestionamos esos derechos volveremos a una situación caótica. La tortura no debería ser un tema a debatir legalmente. Moralmente sería un medio para conseguir un fin. Si la persona secuestrada fuera su familiar cree que aceptaría la tortura pero si no, en frío y desde la distancia no lo aceptaría como algo justificable.
  • Valoraría el beneficio de la medida, la eficacia, con el tiempo ya transcurrido es posible que ya estuvieran muertas.

Después de todas las intervenciones de los participantes reflexionando sobre la moralidad de esa decisión de torturar o no hacerlo, alguien plantea qué consideramos tortura, y lanza la pregunta de si las concertinas serían una forma de tortura. Consideran que no sería tortura ya que hay una elección del individuo de saltar, aunque esa elección no sea totalmente libre ya que le empuja una situación acuciante no podría considerarse tortura.

Si os interesa también os recomiendo echar un vistazo a otras sesiones de cursos anteriores donde se trató un dilema moral:

¿Quién ha actuado moralmente bien?

Dilema moral

 

 

 

 

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