La acción práctica desde la responsabilidad

Sanzio_01_Plato_AristotleExisten tiempos o momentos en la historia que, siguiendo la denominación de Koselleck, pueden considerarse bisagra o gozne por ser de ruptura con el pasado inmediato y de apertura hacia nuevas consideraciones sociales y políticas que están por llegar pero que todavía no se han materializado. Profundizando en este planteamiento se produce la ambigüedad de que las categorías lingüísticas (siempre cargadas con una aplicación práctica en la vida comunitaria) pierden su vigencia y fuerza y se vuelven estériles para la resolución de las paradojas que nacen con el devenir histórico. En otras palabras, las viejas formas de valorar pierden su capacidad de resolución de conflictos y, en su lugar, deben levantarse nuevas fórmulas que permitan sostener el aparato social y comunitario en el que se desarrolla la vida humana.
Quizás sea un tanto aventurado pero ya algunas voces hablan del agostamiento del sistema político moderno del que se nutre la contemporaneidad, las categorías utilizadas para la valoración y planteamiento de resoluciones de carácter gubernativo están en desuso y resultan, en mucho casos, infructuosas para el uso que se les venía dando pues el nacimiento de problemáticas desconocidas necesita de novedosas maneras de afrontar estos asuntos. En este sentido el ejemplo es claro y el pasado puede servir para dilucidar el presente; las categorías de la acción práctica actual tienen su origen en el tiempo gozne de la modernidad que se abre tras la Revolución Francesa. Evidentemente, este punto de ruptura que resulta arbitrario por la historiografía venía fraguándose con anterioridad y precisamente fue la caducidad de las valoraciones del Antiguo Régimen lo que condujo al levantamiento social que tuvo como exponente la mencionada Revolución que extendió el cambio y los procesos regeneradores durante todo el siglo XIX. De esta forma, las anticuadas sistematizaciones perdieron vigencia y se hizo imprescindible la articulación de una nueva categorización que tuviese la agilidad suficiente como para resolver los planteamientos que surgían al ritmo de los procesos cambiantes.
Así, desde el último tercio del siglo XVIII se establecen una serie de designios políticos que hacen frente a la acción práctica que se desenvuelve en el mundo moderno y cuya maduración llega hasta la actualidad. Sin embargo, como todo sistema de corte social, acaba por caer en la imposibilidad de resolución de los planteamientos que germinan con el discurrir histórico y, lamentablemente, esto parece suceder cuando la categorización conseguida ha logrado su punto óptimo de madurez siendo, desde su nacimiento, un elemento destinado a la extinción.
La contemporaneidad, con el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, con la inmediatez que parece presentar en unos conflictos que alcanzan un carácter global y que engloban muchas cuestiones de complicada dilucidación se torna inaccesible para la vetusta categorización política nacida de la modernidad. Se presentan en primera línea de la batalla reflexiva los asuntos relativos a la ecología y el cuidado de la biosfera, las diferencias sociales que se evidencian en relación a los estratos sociales surgidos desde la etapa industrial y la diferenciación en el acceso a los recursos que se produce en las distintas regiones del mundo. Esta retahíla de retos que se presentan para la filosofía política presente y futura está atravesada por el neoliberalismo económico que ha creado un conglomerado transnacional de tipo empresarial que parece socavar la autoridad estatal y, por ende, ciudadana.
Estos son algunos de los retos que se presentan para el futuro pero que comienzan a fraguarse en este mismo instante. Consecuentemente, se hace necesario esclarecer si las categorías de la política moderna son adaptables a los cambios contemporáneos que acechar a la ciudadanía presente o si, por el contrario, es imperativo encontrar nuevos caminos para recorrer el panorama social y política del presente.

Ignacio Valdés

Coordinador del Taller de Pensamiento Filosófico

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3 comentarios en “La acción práctica desde la responsabilidad

  1. miguelangel rodriguez

    momentos de máximo interés evolutivo en la historia de la categorización, cuando alcanza su punto óptimo de madurez, y la semilla madurada puede liberar su potencial, en terreno preparado y no muy extenso, porque no existe una categorización global, implantada por las tecnologías, con las que las clases dirigentes, en los nichos fuertemente estratificados, se niega a mantener correspondencia, rechazando las iniciativas que no le sean lucrativas

  2. En mi opinión el sistema político está obsoleto, aunque depende del lugar desde el que veamos la situación esa afirmación es correcta o no. Si es del de la gran mayoría, no funciona, ya que no cumple el principal requisito que es servir para el bienestar de los ciudadanos, los poderes económicos se han apoderado o controlan para su beneficio todo el sistema, no en un ámbito local o nacional, es global. Para estos poderes por el contrario funciona de maravilla, ya que su objetivo es seguir acumulando poder y riqueza y se cumple perfectamente. En la actualidad, aunque no nos demos cuenta se está librando una lucha desigual entre estos poderes y el resto de la población, que afectará incluso la sostenibilidad del propio planeta. El mayor y principal problema radica en el desconocimiento o falta de percepción de esa realidad, supongo que con el paso del tiempo, y espero que sea lo más breve posible, los ciudadanos tomemos consciencia de esta circunstancia e impongamos los cambios necesarios para revertir la situación, aunque resulta más complicado poner de acuerdo a esas mayorías, que se ponga de acuerdo una minoría, es otra de las ventajas de los poderosos, son menos y sus objetivos están claros. Vuelve a ser una lucha de clases.

    • Efectivamente, nada como tomar conciencia de la problemática para comenzar a fabricar las soluciones que, con toda probabilidad, nos conducirán a nuevas controversias que tendrán que ser analizadas y solucionadas.
      Quizás sea este el espíritu de la acción práctica, un movimiento perpetuo que no cesa y que permite cierto orden social.

      Un saludo.
      Nacho

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